Alex Duve mi ruta al millon
Modelo económico chino explicado: Occidente ya lo está copiando
El modelo económico chino explicado sin las dos películas de siempre: ni el milagro que nunca se equivoca ni el castillo de naipes a punto de caer. Este año a China le faltaron 145 dólares por persona, unos 2,600 pesos, para que el Banco Mundial la clasificara como país rico. Menos de lo que cuesta un teléfono de gama media. Ese número es la puerta para entender cómo funciona la máquina, quién la pagó y por qué tu gobierno está copiando piezas de ella ahora mismo, sin decirlo en voz alta.Empiezo por el número que explica todo lo demás. De cada cien pesos que produce México, unos setenta se gastan dentro de las casas mexicanas. En China solo cuarenta. Esos treinta pesos de diferencia no se evaporaron: se convirtieron en fábricas, en puertos, en trenes y en plantas de baterías. El milagro no fue milagro ni fue trampa. Fue una transferencia, y la pagaron durante cuarenta años las familias chinas. Te muestro los tres grifos con los que se hizo, y vas a reconocer el primero porque está en tu propio banco.Después, los resultados físicos: los barcos, los imanes que van dentro de todo lo que tiene motor, y las grúas de los puertos. Y la factura, que ya está llegando: la inversión en vivienda cayó 44% desde su punto más alto, con cerca del 70% del patrimonio de una familia china metido en ladrillo. Ahí va también el dato que no le sirve a ninguno de los dos bandos: medida en dólares, la economía china llegó a ser casi el 77% de la estadounidense y hoy anda por debajo del 65%. Se alejó, no la rebasó. Y aun así, en la última medición disponible invirtió en investigación más que Estados Unidos.La segunda mitad ya no es sobre China. Es sobre nosotros. En los ochenta el pánico era Japón y Occidente respondió en tres pasos: culpar a la moneda, poner cuotas y montar un campeón nacional con dinero público. Reviso qué midieron los estudios de cada paso, incluida la parte incómoda, y por qué esa receta hoy se propone contra un país al que no se le puede ordenar nada. De ahí sale la tesis: cuando ordenar no funciona, queda copiar. El Pentágono le garantizó a una empresa de minerales estratégicos un precio mínimo de 110 dólares por kilo durante diez años, casi el doble del mercado, y le compra toda la producción de imanes de una planta. Eso ya no es un subsidio. Tiene nombre y el nombre incomoda.También pongo el freno donde hay que ponerlo: Occidente no es China. La escala no se parece y lo que se copió es la herramienta, no el mando. La frase precisa es otra, y es peor: Occidente tomó prestadas las herramientas del modelo chino sin tener su capacidad de mando ni su constancia.Cierro con la tarjeta de esta semana. En Los juegos del hambre, Suzanne Collins escribió en 2008 un mecanismo llamado la tesela que explica el pleito comercial de hoy mejor que muchos informes oficiales. Y te dejo tres números concretos para que dentro de seis meses vuelvas a este video y comprobemos juntos quién tenía razón.