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UTP392 No es la baliza V16, son tus datos
UTP392 No es la baliza V16, son tus datos Sean bienvenidos a Buscadores de la Verdad, esta vez emitiendo en directo desde el canal UTP Ramón Valero, aqui en Telegram. Ya saben que no nos gusta tratar los temas de actualidad que consideramos están ahí para distraernos de lo realmente importante, pero creo que en esta ocasión es necesario aclarar algunos puntos sobre la imposición de la nueva baliza V16. En casa de mis padres recibiamos la revista gratuita de la Dirección General de Tráfico (DGT), conocida actualmente como Revista Tráfico y Seguridad Vial (anteriormente Revista Tráfico), ha estado operativa en formato papel desde 1985 hasta 2006 donde paso a ser enviada de manera online a través de una renovación en la suscripción. Esta operación de ahorro fue casi una de las primeras cosas que acometió el director de la DGT actual, Pere Navarro, en su primera etapa del 2004 al 2012. Pere Navarro impulsó una de las campañas de publicidad vial más impactantes y polémicas de la historia de España, conocida por sus anuncios televisivos extremadamente dramáticos y crudos, como “La muerte no avisa”, “Víctimas 3D” o los spots que mostraban accidentes reales reconstruidos con gran realismo y testimonios desgarradores de víctimas y familiares. Esta estrategia de “shock advertising”, inspirada en modelos australianos y británicos, buscaba generar un impacto emocional profundo para cambiar conductas. Los resultados fueron espectaculares: en 2003, antes de su llegada, España registraba 5.399 fallecidos en carretera; al final de su mandato, en 2011, la cifra había caído hasta los 1.867 muertos, lo que supuso una reducción del 65 % en solo ocho años, la mayor bajada histórica registrada en tan poco tiempo. A esta campaña se sumaron medidas como la implantación del permiso por puntos (2006), el endurecimiento de sanciones y los radares de tramo, consolidando el periodo 2004-2012 como la etapa de mayor descenso de la siniestralidad vial en España. A partir de 2014, apenas dos años después de la salida de Pere Navarro, la siniestralidad vial en España rompió la tendencia descendente que había sido constante desde 2003 y comenzó a repuntar de forma sostenida: de los 1.688 fallecidos registrados en 2013 (el mínimo histórico) se pasó a 1.830 en 2019 y, tras el paréntesis de la pandemia, a 1.746 en 2023 y 1.795 en 2024 (datos a 31 de diciembre provisional). Este incremento ha alejado definitivamente al país de la hoja de ruta marcada en la Estrategia de Seguridad Vial 2011-2020 y de las previsiones que la DGT presentó en 2006, cuando, sobre la inercia del permiso por puntos y las campañas de choque, se calculaba que España alcanzaría en 2020 menos de 1.000 fallecidos anuales y se situaría por debajo de la media europea más exigente. En 2025 la cifra real duplica prácticamente aquel objetivo y España ha pasado de ser uno de los países que más rápidamente reducían víctimas a situarse en la zona media-baja de la UE, con una tasa de mortalidad por millón de habitantes que ya no mejora desde hace una década y que en 2024 (38 fallecidos por millón) se encuentra muy lejos de los líderes como Suecia (22) o Noruega (26). Por eso en 2018 se vuelve a contratar a la superestrella para ver si se puede rascar algo. La cuestión es que en un pais en deficit, las carreteras se van deteriorando y el mantenimiento es cada vez mas escaso, a la vez que el parque automovilístico envejece por no poder renovarlo y aumentan el numero de conductores procedentes de países del tercer mundo mientras que el parque tecnológico de control vial de la DGT y las comunidades autónomas con competencias transferidas es uno de los más densos y avanzados de Europa. Actualmente operan los siguientes sistemas: Radares fijos: más de 1.400 visibles, los cinemómetros clásicos en pórtico o poste, Veloláser que la DGT rota entre cabinas vacías para que no se sepa exactamente dónde están. También unos 80 “de baja altura” u ocultos. La DGT tiene un plan para instalar 122 nuevos puntos de control de velocidad a lo largo de 2025. Radares de tramo: 92 tramos operativos en 2025 con unos 232 radares, que miden la velocidad media entre dos puntos. Cubren unos 1.200 km de vías de alta capacidad. Radares móviles: unos 700 dispositivos (la mayoría Veloláser de última generación) usados por Guardia Civil y policías autonómicas/municipales. Pueden instalarse en trípode, en el guardarail, dentro de coche camuflado, motos camufladas y camiones o incluso en coche en movimiento (sin parar). El total de radares en España (todos los tipos, incluidas competencias autonómicas/ayuntamientos) es de 3.395 dispositivos en algún estudio reciente de 2025. Cámaras de cinturón y móvil: desde 2021 se han ido instalando progresivamente. En 2025 hay más de 400 cámaras certificadas que detectan simultáneamente el no uso del cinturón y el manejo del móvil. Funcionan día y noche y ya sancionan automáticamente. Cámaras de reconocimiento de matrículas (OCR): más de 1.200 instaladas en pórticos, postes y coches patrulla. Sirven para: Controlar vehículos sin ITV o sin seguro. Detectar coches robados o reclamados judicialmente. Vigilar el acceso a Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) de las ciudades. Hacer seguimiento de flotas y detectar infracciones reiteradas. Cámaras fijas de 360º: Se estima que hay al menos 1.492 cámaras fijas de tráfico distribuidas en unas 150 carreteras de la red nacional y autonómica, muchas de las cuales incorporan tecnología PTZ (pan-tilt-zoom) que permite una visión panorámica de 360 grados para ofrecer imágenes en movimiento de alta resolución, tanto para agentes como para el público a través de herramientas como Infocar de la DGT. A esto debemos sumar las que existan en Cataluña y Pais Vasco dentro de sus propios sistemas de trafico y las operadas por operadores privados en autopistas. Cámaras en peajes y pórticos “Free-Flow”: desde la supresión de peajes físicos en muchas autopistas (AP-7, AP-4, etc.), se han instalado cientos de pórticos con cámaras 3D que identifican la matrícula delantera y trasera y miden velocidad instantánea al mismo tiempo. Detectores de kamikazes: desde 2022 se han instalado más de 120 sensores en autovías y autopistas de doble calzada (principalmente Cataluña, Valencia, Andalucía y Madrid). Son cámaras y sensores LIDAR que detectan vehículos circulando en sentido contrario en menos de 15 segundos y activan paneles luminosos con la alerta “KAMIKAZE” y avisos a la Guardia Civil. En 2024-2025 se ha ampliado el despliegue a Galicia, Castilla y León y Aragón. Drones: la DGT dispone de 39 drones Pegasus con cámara 4K y zoom de 180x que vigilan especialmente en operaciones especiales, carreteras secundarias y eventos masivos (Semana Santa, verano, puentes). Helicópteros: 9 helicópteros en activo y 2 en proyecto equipados con radar Pegasus que pueden controlar hasta 8 carriles simultáneamente y sancionar mientras vuelan a 300-400 km/h de velocidad. Todo este arsenal tecnológico ha permitido que en 2024 se formularan más de 5,5 millones de denuncias automatizadas (el 92 % del total), pero también ha generado la sensación de que, pese a la vigilancia masiva, la mortalidad no baja desde hace diez años, lo que ha llevado a debates sobre si el enfoque exclusivamente sancionador y tecnológico ha tocado techo y necesita complementarse con otras medidas (educación, diseño de carreteras más seguras, renovación del parque móvil, etc.). Pues a todo este despliegue monstruoso de control viene a sumarse una triste lucecita para poner en el techo con la excusa de salvar 25 vidas por atropellos en las carreteras, en palabras textuales de la DGT: "La sustitución de los triángulos está justificada por motivos de seguridad vial, al considerar el riesgo de atropello que supone la colocación de los triángulos por tener que andar, al menos, 100 metros por la calzada sin que haya garantía de que se mantengan en su sitio una vez colocados.” "Con el propósito de avanzar en el ámbito de la seguridad vial y la reducción de accidentes, nace el dispositivo V16.” Según el director general Pere Navarro: "La implantación de la V16 conectada supone un salto adelante y nos sitúa como referentes europeos en seguridad vial. Permite señalizar sin salir del vehículo, evita riesgos innecesarios y aporta información vital a los demás usuarios de la vía." "El objetivo de implantar este nuevo dispositivo de preseñalización en los vehículos es mejorar la seguridad vial, intentando reducir los accidentes de tráfico, sobre todo los provocados por vehículos inmovilizados y estacionados en el arcén.” Os leo textualmente los apartados del articulo 130 del Reglamento General de Circulación de España publicado en el BOE en el Real Decreto 159/2021, de 26 de febrero, dice así: Artículo 130. Señalización e inmovilización de vehículos. 1.Los conductores deberán señalizar la situación de peligro creada por la avería de su vehículo o por el accidente sufrido, adoptando las medidas necesarias para su propia seguridad y la de sus acompañantes, y para la de los demás usuarios de la vía. 2.Si el vehículo o la carga obstaculizan la calzada, deberán señalizarse y retirarse lo antes posible. En tanto no se haya producido la retirada, el vehículo deberá estacionarse de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 91.2. 3.En caso de accidente o avería, como norma general, los ocupantes deberán abandonar el vehículo y situarse en un lugar seguro fuera de la calzada, por el lado contrario a la circulación, sin invadir los carriles de circulación ni el arcén. En el supuesto de que no exista un lugar seguro, los ocupantes deberán permanecer dentro del vehículo con el cinturón de seguridad abrochado. 4.Mientras se efectúen las actuaciones para retirar el vehículo de la vía, se utilizará el dispositivo de preseñalización de peligro reglamentario. 5.No se efectuará el atestado del accidente en la calzada, debiendo realizarse en un lugar seguro fuera de la vía. Juan Carlos Toribio, ex-Guardia Civil representante de la Unión Internacional para la Defensa de los Motociclistas nos dice claramente en un video que estamos obligados a señalizar en caso de obstruir la calzada, esto es, la zona por donde circulan los coches y no si logramos detenernos en el arcén. Desgraciadamente nos lo dejan claro en el articulo Artículo 91. Inmovilización del vehículo en casos de emergencia o de peligro. Donde en su apartado 2 se dice: 2. Cuando, por emergencia, el vehículo haya de permanecer detenido o estacionado en la calzada o en el arcén, el conductor estará obligado a adoptar las medidas necesarias para que resulte perfectamente perceptible y para que se retire lo antes posible de la vía. Volviendo al tema de los accidentes mortales que nos han traído hasta aqui, no hay un informe monográfico que confirme cuántos de estos incidentes fueron directamente por colocar o retirar los triángulos, ni cuántos involucraron a conductores particulares versus trabajadores profesionales de la carretera (como operarios de mantenimiento vial, grúas o servicios de emergencia, que representan un subgrupo significativo de peatones expuestos en arcenes, según el Registro Nacional de Víctimas de Accidentes de Tráfico). La propia DGT admite en comunicados que "no existen estudios específicos que determinen cuántas de esas víctimas lo fueron al colocar los triángulos", y expertos independientes, como en análisis de 2025, cuestionan la precisión de la cifra de "25" como aproximada y no exacta, sugiriendo que podría inflar el riesgo para justificar la baliza V-16. En su lugar, la justificación se basa en informes agregados como la Instrucción MOV-2023/15, que destaca el "notable incremento del riesgo de atropello" en autopistas/autovias por transitar el arcén, sin desglose laboral, y en la Estrategia de Seguridad Vial 2030, que agrupa estos datos en categorías amplias de "peatones vulnerables en vías interurbanas" sin diferenciar perfiles profesionales. La Estrategia de Seguridad Vial 2030 de España, aprobada en diciembre de 2021 por el Consejo de Ministros, se presenta oficialmente como la contribución nacional al cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible 3.6 de la Agenda 2030 de Naciones Unidas, que establece textualmente: «Para 2030, reducir a la mitad el número de muertes y lesiones causadas por accidentes de tráfico en el mundo». La propia DGT lo reconoce así en su documento oficial: «Esta Estrategia se alinea con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y, en concreto, con la meta 3.6», y adopta el mismo horizonte temporal (2030) y el mismo objetivo cuantitativo: reducir un 50 % las víctimas mortales y los heridos graves respecto a la base 2019 (1.755 fallecidos y 8.558 heridos graves hospitalizados). Además, incorpora explícitamente los principios de la Agenda 2030 (Visión Cero muertes y lesiones graves, Sistema Seguro, enfoque basado en datos, gobernanza multinivel y participación de la sociedad civil) y se integra en el marco europeo del Plan de Acción de Seguridad Vial 2021-2030 de la Comisión Europea, que también toma como referencia la meta 3.6 de la ONU. En resumen, la Estrategia española no es solo un plan nacional de tráfico, sino la herramienta con la que España pretende cumplir formalmente su compromiso internacional asumido al firmar la Agenda 2030 en septiembre de 2015. Vivimos en un país donde la esquizofrenia política roza lo caricaturesco: hace solo cinco meses, el 16 de junio de 2025, Vox presentó y defendió en el Congreso una Proposición No de Ley con el nombre “la mejora de la seguridad de los trabajadores que prestan servicio en carretera” y pidió acelerar la obligatoriedad de la baliza V-16 conectada (la misma que ahora llaman “nuevo impuesto encubierto”), logrando su aprobación con los votos del PP, los votos en contra del PSOE y todos sus socios y la abstención de Junts. Su entonces portavoz de Tráfico, Francisco José Alcaraz —el ex-peluquero convertido en diputado—, llegó a calificarla de “tecnología innovadora que salvará vidas” y exigió al Gobierno que no retrasara más su implantación definitiva. Hoy, el mismo partido pide la paralización inmediata de la medida que él mismo forzó, demostrando que en España la coherencia política tiene menos recorrido que un triángulo de emergencia en plena autovía. En 2026, cuando se haga efectiva la obligatoriedad de este nuevo artefacto de control, llevaré 40 años conduciendo por las carreteras de España y de Europa. 4 décadas en las que he visto muchas cosas en los mas de un millón de kilómetros recorridos a una media de 25.000 km al año. He tenido que usar muchas veces la señalización pasiva que ofrecen los triángulos y he visto su eficacia de noche, a pleno sol, en curvas, cambios de rasante y todo tipo de condiciones atmosféricas. Sin embargo Pere Navarro no habrá conducido ni un solo kilometro ya que nunca ha tenido carnet de conducir y siempre ha tenido chofer particular, como político estrella que ha sido. Las condiciones meteorológicas o la cobertura impedirán en un montón de ocasiones que este flan Dhul con luces sirva para algo. Hay muchas carreteras en España, incluidos trozos de autovías, donde no hay cobertura y por tanto no funcionara la geolocalización. Y este cacharro como bien dice AlainCreaciones no es a prueba de agua. La carcasa de plástico es de una calidad muy baja con pestañas de acople, sin tornillos lo que hace que la baliza tenga una protección mínima exigida por el BOE de IP54 aunque existan algunas con IP66 que ya garantizan protección contra polvo y lluvia intensa. En situación de lluvia las de menor IP tendrán fallo electrónico garantizado. Por no hablar de la durabilidad de las pilas que según el pliego de características técnicas de los dispositivos de preseñalización V-16 establecidas por la Dirección General de Tráfico (DGT) en su normativa de homologación (Instrucción MOV-2023/15 y requisitos de certificación UNE-EN 12352), la duración mínima exigida a los fabricantes para la pila o batería es de 18 meses de vida útil en reposo, independientemente de si se trata de pilas alcalinas no recargables o baterías de litio recargables. Esta especificación garantiza que el dispositivo permanezca operativo sin uso durante al menos ese periodo desde su fabricación o última carga completa, complementada con una autonomía mínima de 30 minutos de funcionamiento continuo una vez activado para emitir luz intermitente de alta intensidad. El fabricante entre otros muchos datos recibe el estado de nuestras baterías en la baliza, me pregunto para que, lo que levanta las sospechas de que el software pueda hacer otras cosas a parte de simplemente marcar el punto del accidente. Una vez agotadas, la V16 es como dice Rose Saint Olaf (ManzanaDori) un flan Dhul en el techo del coche. Eso en el mejor de los casos, porque una batería de litio dejada al sol en pleno verano en España puede terminar en tragedia, así que mejor a pilas entrecomillas “de toda la vida” que lo máximo que harán será sulfatarse y estropear la electrónica. Os puedo asegurar que en mis 40 años al volante he necesitado indicar mi avería en la carretera durante bastantes horas en alguna ocasión. Los triángulos, como he dicho anteriormente otorgan una seguridad mediante elementos pasivos, reflectantes, que no necesitan de una fuente de energia externa para funcionar y se ven desde bastante mas distancia que este flan Dhul a pilas. Entonces, si la DGT no ha demostrado con datos desglosados y públicos que esos 25 atropellos anuales se deban realm