
Episode #33
Amigo de Dios (Pastor Juan Carlos Gama)
El Poder de la Amistad y la Lealtad Un vínculo transformador ¿Alguna vez te has detenido a pensar en el tremendo impacto que tienen las personas que te rodean? Piénsalo por un momento: si tienes a tu lado a alguien que te inspira, que te empuja a ir hacia adelante, que te desafía a alcanzar tus sueños y a ir mucho más allá de lo que creías capaz de hacer, entonces has encontrado un tesoro invaluable. Has encontrado a un verdadero amigo. Mi oración es que, a través de lo que vamos a compartir hoy, descubras el secreto para convertirte tú mismo en ese tipo de amigo incondicional para alguien más. Esa clase de amistad profunda y verdadera está sostenida por un pilar innegociable. Si alguien me preguntara cuál es la lección más importante y transformadora que he aprendido en la vida, o cuál es esa lección en mi caminar de fe que me ha cambiado radicalmente, diría que es aprender a ser leal y aprender a escoger bien a quién ser leal. En buena parte de mi vida no sabía lo que era ese concepto. Deseo que el Espíritu Santo lleve esto muy profundo en tu corazón: escoge bien a quién ser leal. La lealtad es como un pacto, una alianza inquebrantable basada en la fe y el amor que une dos corazones en un propósito común. Este es un concepto de lealtad bíblica y espiritual que produce una bendición mutua. El ejemplo de servicio: De siervos a amigos Este nivel de relación se ve perfectamente reflejado en la última noche de Jesús en la tierra. Los capítulos 13, 14 y 15 del evangelio de Juan describen esas conversaciones íntimas. En medio de la cena, Jesús se levantó, tomó una toalla y les lavó los pies a los discípulos. Lo que hizo al realizar la tarea de un siervo no le quitó nada de su señorío; seguía siendo el Maestro, pero les enseñó que debían servirse y amarse de la misma manera. Esa noche, Jesús elevó la relación a otra dimensión: los promovió a otro nivel de confianza e intimidad. Pasaron de ser siervos a ser amigos. Juan 15:15 (RVR1960) «Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.» Jesús los amó hasta el fin, hasta lo sumo. Nos enseñó que amar no es quitar, no es manipular y no es buscar el interés propio. El amor verdadero y más puro es altruista; se entrega de manera sacrificial. Juan 15:12-14 (RVR1960) «Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.» La lealtad primaria: Hacia Dios Para que nuestras amistades y relaciones terrenales funcionen, debemos entender hacia quién Dios nos llama a ser leales en primer lugar: el número uno es Él. Abraham, el padre de la fe, fue probado en su lealtad hacia Dios en un momento de gran lucha, cuando entendió que se le pedía entregar a su único hijo. Aunque no entendía por qué Dios le pedía esto, la Escritura nos dice que nunca dudó en su corazón del buen propósito de Dios. La primera lealtad a la que Dios nos llama es una lealtad sin compromisos, inquebrantable hacia Él, porque Dios es digno de esa lealtad. Resolviendo conflictos en nuestras lealtades Habrá momentos en la vida donde nuestras lealtades entrarán en conflicto: hacia la familia, los líderes, la compañía donde trabajamos o el equipo al que servimos. Lo que nos va a ayudar a resolver ese conflicto es precisamente tener claras cuáles son nuestras prioridades. Si entiendes que tu lealtad principal es hacia Dios, eso te ayudará a escoger lo correcto. Sadrac, Mesac y Abed-nego se encontraron en un conflicto cuando el rey de Babilonia ordenó a todos adorar una estatua. Siendo empleados públicos y líderes, se sostuvieron de pie sabiendo que eso significaba una sentencia de muerte. Estuvieron dispuestos a ir al horno de fuego antes que quebrantar su lealtad hacia Dios. Daniel 3:17-18 (RVR1960) «He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has erigido.» Cuando la lealtad hacia una autoridad o incluso hacia un cónyuge conflige con la lealtad hacia Dios, los creyentes tenemos que escoger a Dios primero. La lealtad hacia la cual votes puede llevarte a tu destino o detenerte en el proceso. El matrimonio y tus amistades: Caminando hacia el destino Después de Dios, la segunda persona a la que Él nos llama a ser leales es hacia nuestra esposa (o esposo). Esa lealtad somos llamados a honrarla y a guardarla a toda costa. Malaquías 2:14 (RVR1960) «Y dijisteis: ¿Por qué? Porque Jehová ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto.» De igual manera, tus verdaderos amigos van a acercarte a tu destino. Si quieres saber a dónde vas a llegar en diez años, revisa quiénes son tus amigos hoy. Un verdadero amigo va a sacar lo mejor de ti y va a enseñarte que hay tesoros adentro que a veces ni tú mismo ves. Proverbios 17:17 (RVR1960) «En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia.» En tiempos de prueba: El buen consejo vs. La deslealtad El verdadero amigo se pone en la brecha por ti en los momentos difíciles. Sin embargo, no todos saben ser amigos en la prueba. A Job le pasó: perdió todo, y sus amigos de antaño, en lugar de consuelo, le trajeron acusaciones por una mala teología. Fue muy duro, pero Job nos enseña que la clave para avanzar es perdonar y bendecir a esos amigos que fallaron. Job 42:10 (RVR1960) «Y quitó Jehová la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job.» Honorabilidad, trabajo y amistades destructivas Esto nos enseña cómo conducirnos en el entorno laboral o ministerial. Mientras estés en una compañía, necesitas ser honorable y leal, identificándote con los valores y con la visión de la persona que lo lidera. Cuando haya conflictos, resuélvelos de frente, con amor y respeto. Abstente de criticar por la espalda; criticar la mano que te da de comer es desleal. Asimismo, cuida a quién le entregas tu amistad íntima. Hay personas que están en el piso porque quieren estar allí; es más fácil cultivar malos hábitos que llevar una carga. A veces queremos ser salvadores de personas que no quieren ser salvadas. Proverbios 22:24-25 (RVR1960) «No te entremetas con el iracundo, Ni te acompañes con el hombre de enojos, No sea que aprendas sus maneras, Y tomes lazo para tu alma.» Valora, en cambio, los consejos de los verdaderos amigos que te hacen ver tus puntos ciegos: Proverbios 27:9 (RVR1960) «El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre.» Un pacto personal: Lealtad vs. Fidelidad Es vital entender que la lealtad no es lo mismo que la fidelidad: La fidelidad trata de cómo manejas lo que se te confía en las manos y cómo lo multiplicas: Mateo 25:21 (RVR1960) «Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.» La lealtad, en cambio...






