
EL ARTE Y LAS ARTES
Vidrieras medievales | Ars Sonorus
La luz es el más noble de los fenómenos naturales porque es menos material y el que más se asemeja a la forma pura. Los arquitectos góticos le dieron la misma orientación metafísica que a la proporción o la medida, lo que explica el interés en el uso de vidrieras para construir muros «transparentes». La luz inunda todo el espacio gótico en forma de potentes haces tamizados por los cristales de las vidrieras cuyos rayos coloreados van proyectándose sobre la superficie mural. En realidad, cabría mucha más luz a través de esos amplísimos ventanales, pero los arquitectos buscan otra cosa. Persiguen un efecto sorpresivo y transcendente que trata de elevar a los fieles a una esfera suprasensorial. La luz funde y transfigura los muros tratando de diluirlos en el reflejo de las vidrieras como si los quisiera convertir en ellas mismas. Las vidrieras de colores son oscuras, con tonos azules y violáceos que permiten crear en el interior un efecto sobrenatural que varía constantemente de acuerdo a los cambios atmosféricos y del sol. Esta luz modifica toda la arquitectura y la sustancia material de los muros. Se proyecta sobre ellos y los funde transfigurándolos para diluirse en un reflejo multicolor de vidrieras como si quisieran convertirse en ellas mismas. No se diferencia entre luz transcendente y luz material: todas las manifestaciones de esa luz son reflejo de la divinidad. Así son las catedrales góticas y en este Ciclo Catedrales de Europa compartimos con ustedes el ARTE DE LAS VIDRIERAS MEDIEVALES.






