Live Jazz
live jazz ABDULLAH IBRAHIM podcast
Live Jazz con Octavio Echávarri Hoy en Live Jazz ABDULLAH IBRAHIM El pasado lunes 15 de junio, en un hospital de Alemania —la tierra que lo acogió en sus últimos años de vida—, las manos de Abdulah Ibrahim, que una vez hicieron bailar a la resistencia se detuvieron para siempre tras una breve enfermedad, tenía 91 años. Con su partida, el mundo no solo pierde a un pianista colosal; se despide de la banda sonora de la libertad de Sudáfrica que se extendió por el planeta con el eco melancólico de una nota sostenida. El presidente sudafricano, Cyril Ramaphosa, fue uno de los primeros en romper el silencio, expresando su “profunda tristeza por la muerte del activista cultural, miembro distinguido de la Orden de Ikhamanga”. Ramaphosa recordó lo que muchos ya sabían en los suburbios de Johannesburgo y en los clubes de Manhattan: que Ibrahim fue un mentor, un arreglista y por encima de todo, un hombre que “luchó contra el racismo y atrajo al público a sus actuaciones preparadas con esmero”. Ibrahim, cuyos padres eran de ascendencia étnica mixta, nació en la década de 1930 en Ciudad del Cabo, Sudáfrica e hizo su debut profesional bajo el nombre de Dollar Brand a los 15 años. A lo largo de varias décadas, Ibrahim produjo más de 70 discos. Su trabajo más conocido es Mannenberg, un importante himno de resistencia contra el régimen del racismo que fue grabado en 1974 y que, según se informa, inspiró a Nelson Mandela durante su largo encarcelamiento. En 1994, Ibrahim tocó este tema en la ceremonia de investidura presidencial de Mandela cuando asumió como el primer presidente negro de Sudáfrica. Según dice, Mandela se refería a Ibrahim como el “Mozart” de Sudáfrica. El sonido de Ibrahim, además de pianista también flautista, saxofonista, chelista y compositor, es inconfundible. Su música efervescente refleja las influencias de su infancia en Ciudad del Cabo, que abarcan desde canciones folclóricas africanas tradicionales y de los barrios marginales hasta el gospel de la Iglesia AME, pasando por los ragas indios, el jazz moderno y el pop occidental. Abdullah Ibrahim combinaba las influencias antes mencionadas con la elegante maestría compositiva de Duke Ellington, las ingeniosas armonías y ritmos de Thelonious Monk y la destreza técnica de un pianista clásico. Pete Letanka, pianista de jazz residente en el Reino Unido que trabajó con Ibrahim, señaló que su música, aunque de sonoridad tradicional, mantenía una profunda relevancia para los oyentes contemporáneos. “Lo que la hace tan bella es que te enfrentas a la realidad de todas las obscenidades del régimen del racismo, pero él sigue siendo capaz de escribir música que conmueve hasta las lágrimas, ya sea Maraba Blues, Water From an Ancient Well o un llamamiento a las armas como Mannenberg”, explicó Letanka a Reuters en enero de este año. “Nunca necesitó deslumbrarnos con una técnica increíble. Había algo tan espiritual, tan despierto en su interior”. Ibrahim fue uno de los primeros músicos sudafricanos en alcanzar y consolidar una gran reputación entre el público internacional del jazz. Oyentes de todo el mundo, primero en pequeños clubes y luego en las salas de conciertos más importantes, quedaron cautivados por sus composiciones e improvisaciones, que retomaron un lenguaje sofisticado creado originalmente por los descendientes de africanos esclavizados y lo reimpregnaron de una calidez primigenia. En las teclas de Abdullah Ibrahim siempre habitó el sol de Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el rumor del Atlántico chocando contra las rocas y el dolor sordo de un pueblo que, durante décadas, tuvo prohibido mirar a los ojos a sus opresores. Con Abdullah Ibrahim se ha ido el último de los pioneros, el hombre que demostró que un acorde de piano puede ser más poderoso que las leyes de un gobierno tiránico. LISTA DE CANCIONES CAPE TOWN TO CONGO SQUARE TSAKWE ROYAL BLUE BAYI LAM MANNENBERG WATER FROM AN ANCIENT WELL CHISA MARABA BLUES CALYPSO MINOR