
PODCAST DE TIM BENIYORK EN BENIDORM
El videojuego que hizo creer al mundo que estaba viendo una película de animación: Dragon’s Lair.
El videojuego que hizo creer al mundo que estaba viendo una película de animación: Dragon’s Lair. Tim Beniyork María Maruchi — 1983. — Los salones recreativos viven su época dorada. — *Pac-Man.* — *Donkey Kong.* — *Galaga.* — Miles de jugadores llenan cada día aquellas máquinas repletas de píxeles. — Entonces aparece algo que nadie esperaba. — Una recreativa donde los personajes no parecían hechos de píxeles. — Parecían sacados directamente de una película de animación. — Muchos pensaban que era una simple demostración. — Otros creían que escondía algún truco. — Pero no. — Aquello era un videojuego. — Se llamaba... — **Dragon's Lair.** — Y estaba a punto de cambiar para siempre la imagen que el público tenía de los videojuegos. — Detrás de aquella revolución había un nombre. — **Don Bluth.** — Uno de los animadores más prestigiosos de Disney. — Había participado en clásicos como *Robin Hood*... — *Los Rescatadores*... — *Pedro y el Dragón Elliot*... — E incluso *Tod y Toby*. — Sin embargo... — En 1979 abandonó Disney junto a varios compañeros. — Consideraban que la calidad de la animación estaba disminuyendo. — Querían recuperar el nivel artístico de la época dorada de Walt Disney. — *Dragon's Lair* sería la oportunidad perfecta. — El protagonista era **Dirk el Intrépido**. — Un caballero dispuesto a rescatar a la princesa Daphne. — Cautiva en el castillo del dragón Singe. — Sobre el papel... — El héroe clásico de cualquier cuento medieval. — Pero Dirk escondía una diferencia. — Era tremendamente torpe. — Tropezaba. — Se asustaba. — Reaccionaba tarde. — Y moría de formas tan exageradas... — Que muchas derrotas resultaban incluso más divertidas que superar la pantalla. — Lo verdaderamente revolucionario no era la historia. — Era la tecnología. — En aquella época... — Las máquinas recreativas apenas disponían de memoria suficiente para mover pequeños sprites. — Cada animación ocupaba un espacio precioso. — Y cada fotograma suponía un auténtico lujo. — *Dragon's Lair* decidió saltarse todas esas limitaciones. — En lugar de almacenar los gráficos en la placa arcade... — Utilizó un soporte completamente distinto. — El **LaserDisc**. — Un disco óptico de treinta centímetros de diámetro. — Muy parecido a un disco de vinilo. — Capaz de almacenar vídeo con una calidad extraordinaria para su época. — Gracias a él... — La máquina reproducía auténticas secuencias de animación tradicional. — Más de veinte minutos de dibujos realizados completamente a mano. — Algo impensable en 1983. — Pero toda innovación tiene un precio. — *Dragon's Lair* apenas permitía controlar libremente al personaje. — Había que reaccionar en el momento exacto. — Izquierda. — Derecha. — Arriba. — Abajo. — O pulsar la espada. — Una fracción de segundo antes o después... — Significaba morir. — Hoy conocemos esa mecánica como... — **Quick Time Events**. — Pero *Dragon's Lair* la popularizó muchos años antes de que ese término existiera. — Cada muerte estaba animada de forma diferente. — No eran simples pantallas de *Game Over*. — Eran pequeñas escenas cómicas. — Dirk podía acabar... — Chamuscado. — Aplastado. — Devorado. — Convertido en esqueleto. — O cayendo al vacío. — Muchos jugadores gastaban más monedas viendo todas las formas posibles de morir... — Que intentando terminar la aventura. — El éxito fue inmediato. — Las colas para jugar recorrían los recreativos. — Algunas máquinas recaudaban miles de dólares cada semana. — Sin embargo... — También comenzaron los problemas. — El lector LaserDisc sufría un enorme desgaste. — Los discos acababan desajustándose. — Y muchas recreativas pasaban más tiempo averiadas... — Que funcionando. — Aun así... — *Dragon's Lair* ya había dejado huella. — Llegaron nuevas entregas. — Adaptaciones para decenas de ordenadores y consolas. — Versiones en DVD. — Blu-ray. — Teléfonos móviles. — E incluso plataformas digitales actuales. — Su influencia sigue presente. — Juegos como *Heavy Rain*... — *Detroit: Become Human*... — *Until Dawn*... — O las aventuras narrativas de Telltale... — Deben parte de su ADN a aquella recreativa de 1983. — Existe otra curiosidad. — *Dragon's Lair* forma parte de la colección permanente del **Smithsonian Institution** de Washington. — Junto a leyendas como... — *Pong.* — *Pac-Man.* — *Space Invaders.* — O *Doom.* — Un reconocimiento reservado únicamente a los videojuegos que cambiaron la historia. — Hoy puede parecer una curiosidad tecnológica. — Pero hace más de cuarenta años... — *Dragon's Lair* consiguió algo que parecía imposible. — Convertir una máquina recreativa... — En una auténtica película interactiva. — Y demostrar que el futuro del videojuego podía ir mucho más allá de los píxeles.


