
Porque nos sale de los cómics
PQNSDLC 82. ¿Qué te has leído?
El mar había devorado a mis compañeros uno por uno, y cada amanecer parecía una burla más cruel que el anterior. Mientras avanzaba sobre una balsa improvisada, construida con restos que prefería no identificar, el horizonte permanecía inmóvil, como si el mundo entero contuviera el aliento aguardando mi fracaso. Las gaviotas me seguían desde hacía días, describiendo círculos silenciosos sobre mi cabeza, pacientes como acreedores que conocen la fecha exacta de una deuda. Cuando por fin distinguí las luces lejanas de la costa, comprendí con horror que lo que había sobrevivido al océano ya no era el mismo hombre que había caído en él.






